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viernes, 12 de febrero de 2021

Un poema de Pablo Neruda

Pablo Neruda 

ASÍ SALEN 

Era bueno el hombre, seguro 
con el azadón y el arado. 
No tuvo tiempo siquiera 
para soñar mientras dormía. 

Fué sudorosamente pobre. 
Valía un solo caballo. 

Su hijo es hoy muy orgulloso 
y vale varios automóviles. 

Habla con boca de ministro, 
se pasea muy redondo, 
olvidó a su padre campestre 
y descubrió antepasados, 
piensa como un diario grueso, 
gana de día y de noche: 
es importante cuando duerme. 

Los hijos del hijo son muchos 
y se casaron hace tiempo, 
no hacen nada pero devoran, 
valen millares de ratones. 

Los hijos del hijo del hijo 
cómo van a encontrar el mundo? 
Serán buenos o serán malos? 
Valdrán moscas o valdrán trigo? 

Tu no me quieres contestar. 

Pero no mueren las preguntas. 

- . - . - 

PABLO NERUDA. Estravagario. Losada. Buenos Aires, 1958. Segunda edición, 1972. Pp. 165-168. 

lunes, 5 de agosto de 2019

Un poema de Óscar Hahn

Óscar Hahn 

GLADIOLOS JUNTO AL MAR 

Gladiolos rojos de sangrantes plumas 
lenguas del campo llamas olorosas: 
de las olas azules amorosas 
cartas os llegan: pálidas espumas. 

Flotan sobre las alas de las brumas 
epístolas de polen numerosas 
donde a las aguas piden por esposas 
gladiolos rojos de sangrantes plumas. 

Movidas son las olas por el viento 
y el pie de los gladiolos van besando 
al son de un suave y blando movimiento. 

Y en cada dulce flor de sangre inerte 
la muerte va con piel de sal entrando 
y entrando van las flores en la muerte. 

- . - . - 

ÓSCAR HAHN. En Poetas de la Academia / (1885-2000) / Antología. Editorial Andrés Bello. Santiago, 2000. Pág. 137. 

lunes, 28 de agosto de 2017

Un poema de Jorge Teillier

Jorge Teillier

DARÍA TODO EL ORO DEL MUNDO 

Daría todo el oro del mundo 
por sentir de nuevo en mi camisa 
las frías monedas de plata de la lluvia. 

Por oír rodar el aro de alambre 
en que un niño descalzo 
lleva el sol a un puente. 

Por ver aparecer 
caballos y cometas 
en los sitios eriazos de mi juventud. 

Por oler otra vez 
los buenos hijos de harina 
que oculta bajo su delantal la mesa. 

Para gustar 
la leche del alba 
que va llenando los pozos olvidados. 

Daría no sé cuánto 
por descansar en la tierra 
con las frías monedas de plata de la lluvia 
cerrándome los ojos. 

- . - . - 

Jorge Teiller. Crónicas del forastero. Selección y prólogo de Jaime Valdivielso. Ediciones Colihue. Buenos Aires, 1999. Pág. 84. 

sábado, 18 de febrero de 2017

Un poema de Gonzalo Rojas

Gonzalo Rojas

JUGANDO A LOS ESDRÚJULOS 

Jugando a los esdrújulos, no fui alcohólico 
ni lúbrico, ni drogonicotínico, 
todo lo más fui lectúrico 
y por lo visto bórgico 
hasta el amanecer, un lectúrico 
sistemático y a la vez 
caótico. Todo claro: 
un mísero 
músico de once líneas; ni 
órfico, ni 
eso otro telúrico.

- . - . - 

GONZALO ROJAS. Concierto / Antología poética (1935-2003). Selección y prólogo de Nicanor Vélez. Liminar del autor. Galaxia Gutenberg / Círculo de lectores. Barcelona, 2004. Pág. 129.