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lunes, 8 de febrero de 2021

Un poema de Noé Jitrik

Noé Jitrik 


11. 

El miedo 
no califica 
entre las emociones 
más nobles 
pese a que es 
la más difundida 
o será por eso 

no rige para él 
la ley 
de la cantidad 
se lo considera 
impresentable 
deleznable 
es injurioso decir de alguien 
que tiene miedo 
aunque quién 
humano 
no tuvo miedo 
alguna vez. 

- . - . - 

NOÉ JITRIK. Cálculo equivocado / Poemas 1983-2008. Prólogo de Rodolfo Alonso. FCE: Tierra Firme. Buenos Aires, 2009. Pp. 302-303. 

domingo, 3 de enero de 2021

Un poema de Carlos Busignani


EL DESIERTO 

Demencia ardiente del desierto, 
aquí donde estoy 
escurriéndome entre las rocas, 
en la marea brusca del sueño, 
en el agónico filo del sendero. 
Agua de rocas, 
imprecaciones del viento 
y la arena que enturbia, 
reverberando en los párpados 
el carnívoro éxtasis del desierto. 
Más allá de mí, 
más allá del fin, 
la palabra no puede expresar 
las formas sucesivas 
irrumpiendo en los ojos. 
Su condición se ha conmovido, 
no alcanza a comprender 
--obstinado dios que sin pausa nos recrea-- 
esta realidad subrepticia 
devorando el alba 
el jardín y su frescura 
el tiempo y los afectos 
el mismo desierto. 

- . - . - 

CARLOS BUSIGNANI. Poesía reunida / 1984-2004. Del Dock. Buenos Aires, 2004. Pág. 57. 

domingo, 30 de agosto de 2020

Un poema de Baldomero Fernández Moreno


 

LA VACA MUERTA 

Lentamente venía la vaca rosilla 
por el campo verde, tembloroso de agua. 
Lentamente venía, los ojos muy tristes, 
la cabeza baja, 
y colgando del morro brillante 
un hilo de baba. 

--¡Hazla correr, hombre!-- 
la mujer gritaba 
a un viejo, el marido. 
--¡Si viene empastada! 

Y el viejo, azorado, 
los brazos subía y bajaba, 
y la vaca corrió como pudo, 
los ojos más tristes, la cabeza baja. 

Junto a un alambrado, 
salpicando el agua, 
cayó muerta la vaca rosilla. 
El viejo y la vieja lloraban. 

Y vino un vecino 
con una cuchilla afilada, 
y en el vientre redondo y sonoro 
dio una puñalada. 

Un poco de espuma, 
de un verde clarito de alfalfa, 
surgió por la herida, y el docto vecino, 
después de profunda mirada, 
acabó sentencioso: --La carne está buena, 
hay que aprovecharla. 

Los cielos estaban color de ceniza, 
el viejo y la vieja lloraban. 

- . - . - 

BALDOMERO FERNÁNDEZ MORENO. Poesía y prosa. Selección por Nora Dottori y Jorge Lafforgue. CEAL. Buenos Aires, .1968. Pp. 16-17. 

miércoles, 22 de abril de 2020

Un poema de Graciela Maturo

Graciela Maturo 

Cuando mueran los libros, los relojes, 
las casas, los gramófonos, 
acaso volveré sobre las ruinas, 
con el perfume de magnolias inmemoriales, 
rodando entre sus hojas de cuero verde y frío. 
Una flora monstruosa cubrirá los despojos, 
el gran silencio de la tierra. 
Polvo de vestiduras, clavicordios, insignias, 
cadáveres de pájaros. 
Papeles que un otoño implacable y dulce 
/ hará rodar bajo la lluvia. 
Siento que en algún sitio he de volver entonces 
hasta que el aire borre mi forma para siempre. 

- . - . - 

GRACIELA MATURO. Tomado de Antología de la poesía argentina. Selección e introducción de Raúl Gustavo Aguirre. Tomo II. Ediciones Librerías Fausto. Buenos Aires, 1979. Pp. 973-974. 

jueves, 31 de enero de 2019

Un poema de Estela Figueroa

Estela Figueroa

"CIUDAD AMADA, CÁNDIDA..." * 

La ciudad está llena de ciegos mendigos 
de niños mendigos 
de mujeres mendigas con sus bebés en brazos (el brazo 
que no extienden para pedir). 

Los bares de la ciudad están desolados. 
Los negocios quiebran, ofertan, liquidan. 
Comemos lo más barato y así vestimos. 
Nosotros 
los que no pedimos limosna ni la damos. 

La obsesión de sobrevivir cubre nuestros días. 
Con ella vamos por las calles incendiadas de sol. 

Verano de 1981. 
Calles donde sólo las flores 
delicadas y de vivos colores 
--todas perfume y talco-- 
asomadas a los balcones 
nos espían. 

* Se refiere a un verso de Ezra Pound acerca de Nueva York.

- . - . - 

ESTELA FIGUEROA. Máscaras sueltas / A capella. Universidad Nacional del Litoral. Santa Fe, 2009. Pág. 46. 

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Un poema de Héctor Pedro Blomberg

Héctor Pedro Blomberg

LAS GAVIOTAS 

Suena el áspero graznar 
De las errantes gaviotas, 
Como diabólicas notas 
De un misterioso cantar. 

Aves extrañas e inquietas, 
Espíritus de los mares, 
Turbando con sus cantares 
Las silenciosas goletas. 

Siguen con raudo volar 
Los buques abandonados 
Y son las almas de ahogados 
Que van saliendo del mar. 

Aves brujas, en la estela 
De la nave que salía 
Graznaron su profecía 
Cuando el viento hinchó la vela. 

Y al oír el canto aquel 
En la voz de la marea, 
Turbado por negra idea 
Palideció el timonel. 

¿Qué graznabas, ave bruja, 
En las cuerdas del bauprés? 
Oirán tu canto después, 
Cuando la tormenta ruja. 

Pasan, bajo el cielo gris, 
En el rumor de los puertos: 
Son las almas de los muertos 
En marcha a un vago país. 

Suena el áspero graznar 
De las errantes gaviotas: 
¿Hacia qué tierras remotas, 
Alma mía, has de zarpar? 

- . - . - 

HÉCTOR PEDRO BLOMBERG. Poesías / Sus mejores canciones. Librerías Anaconda. Buenos Aires, s/f. Pp. 45-46. 

martes, 7 de agosto de 2018

Un poema de Irma Peirano

Irma Peirano

ÁRBOL 

Cortaron aquel tronco poderoso 
cuando julio afilaba sus cuchillos. 
Lo partieron en dos por la garganta 
congelando sus voces y sus bríos. 

Quedó amputado el árbol bajo el cielo 
como un gigante chorro detenido, 
un surtidor de luto entre tinieblas 
no pudo ser más triste y más sombrío. 

Rodeado de vacío quedó el árbol 
contándose memorias de sí mismo, 
oyéndose subir por la corteza 
la voz de los ramajes desprendidos. 

Qué gusto daba verle aquellos días 
en que moviendo acompasados círculos 
de viento infatigable, entrechocaba 
las vejigas ardientes del sonido. 

Dejaba trascender por ese entonces 
sus zumos olorosos, sus estímulos 
de varón vegetal airosamente 
dado a la tierra y en la tierra implícito. 

Cuando la noche destilaba sombras 
en los largos veranos encendidos, 
con fina lengua de amorosa lija 
aplicaba su sed bajo el rocío. 

Y en el rigor de julio, cuando hendieron 
su tronco milagroso los cuchillos, 
era un perfecto y cálido sistema 
de activa savia entre rumores vivos. 

Ya no hay quietud que pueda comparársele, 
no hay mutismo que iguale su mutismo. 
Un surtidor de luto entre tinieblas 
ahora no es más triste y más sombrío. 

- . - . - 

IRMA PEIRANO. Poesía reunida. Selección, prólogo y notas de Martín Prieto. Investigación biográfica y entrevistas de Delia Crochet. Editorial Municipal de Rosario. Rosario, 2003. Pp. 227-228.

lunes, 30 de julio de 2018

Un poema de Jorge Boccanera

Jorge Boccanera

NOTICIAS DE LA HISTORIA 

Según la Historia Universal, 
a la paloma de la paz, 
se la comió, 
la gallina de los huevos de oro. 

- . - . - 

JORGE BOCCANERA. Antología poética. Fondo Nacional de las Artes. Buenos Aires, 1996. Pág. 76.

lunes, 11 de junio de 2018

Un poema de Antonio Requeni

Antonio Requeni


MUSEO DEL ORO DE BOGOTÁ 

Entra al Museo y mira. 
Máscaras, tiaras, brazaletes, túnicas. 
Ajuar para las danzas del amor 
o los conjuros de la muerte. 
Último resplandor del infortunio. 
Hojas del árbol de oro de la noche. 
Desceñidos relámpagos. Votivas 
cicatrices de un fuego sepultado 
en el oscuro olvido en que se alberga 
un inaudito pueblo de cadáveres. 

Ellos también nos miran, ¿no lo adviertes? 
Ellos, los muertos, sucios, masacrados 
en mitad de la orgía melancólica. 
Ellos: rapsodas, tañedores, brujos 
con coronas de plumas y esmeraldas; 
los guerreros impúdicos, altivos, 
y princesas de cuellos imperiales. 
(Así los vio el conquistador ilustre 
Don Gonzalo Giménez de Quesada.) 
Son ellos, sí, los muertos. Y nos miran. 
Pero aún no sabemos entenderlos. 

Nos detenemos ante un vaso, un arma, 
un talismán, un peine, un espejito 
--la sangre fue lavada con esmero, 
ni una gota de barro los salpica--, 
y nos deslumbra el sórdido retablo. 
Membranas de oro, filamentos de oro, 
Lágrimas de oro. Genitales de oro. 
Rico botín para el coleccionista. 

¿No oyes un grito dentro de la sangre? 
¡Sal del Museo! ¡Vamos! ¡Apresúrate! 
¡Huyamos de una vez de tanto escándalo! 

Pero ellos nos esperan en la calle. 
Los muertos --otra vez-- que se acuclillan 
en la margen más triste del destino 
y, miserables, rondan nuestro tiempo. 
¿No los ves? Aquí están. Pero está vivos. 
Es una vieja indígena que ahora 
miras comer de un tacho de basuras; 
es este niño de ojos remotísimos 
que viene de otro reino y te suplica 
una moneda, un simple pedacito de cobre. 

- . - . - 

ANTONIO REQUENI. Antología poética. Fondo Nacional de las Artes. Poetas argentinos contemporáneos n° 7. Buenos Aires, 1996. Pp. 53-54. 


viernes, 20 de abril de 2018

Un poema de Laura Calvo

Laura Calvo

FILIACIÓN 

Detener la palabra 
buscar la piel de cordero raído 

Tras la puerta mi perra gime 
para que yo le abra 

Requiere audacia hacerse oír 
pero también requiere sigilo 

Una perra que duerme a los pies de su ama 
es una voluntad que no hace ruido 

Mi perra suele morderme la mano: 
una mordida muelle para arrastrarme al sitio 

donde construiremos la casa 

- . - . - 

LAURA CALVO. Conquista del árbol. Ediciones Último Reino. Buenos Aires, 1995. Pág. 25. 

martes, 6 de marzo de 2018

Un poema de Alberto Cisnero

Alberto Cisnero

17- 

nantucket. cuidate de pronunciarla si no sabés cuánto resiste la palabra dios o un terrón de azúcar en la boca. para siempre te vas a acordar. tipos que estaban locos o eran asesinos y allí vieron unas naves. desde el principio los cuentos que inventan los hombres se escriben sobre pieles de animales. era para que conocieras el mar. para que descifraras el capítulo cuarenta y dos. parecía el cielo. avino de lugar no divulgado. leíste querosene en un bidón. ningún elemento de nerviosismo. raspaste el fósforo. velámenes. el cuarto pendía de aquel pequeño volumen forrado en cuero. editorial sopena. redundancias. 

- . - . - 

ALBERTO CISNERO. El movimiento obrero granizado. Sugar Ray. CABA, 2014. Pág. 23.

martes, 13 de febrero de 2018

Un poema de Edgar Bayley

Edgar Bayley

LA VECINA 

--¡Al diablo con tus proyectos y planes! ¡A quién se le ocurre vivir en semejante andurrial! No escarmentarás nunca. Ahora mismo me mando a mudar. La culpa es mía por andar con un hombre de tu especie. 

Elvira se fue y Carlos siguió avivando el fuego del hornillo. Tenía sus planes, es cierto, y no podía abandonarlos. Él se iría también pero en el momento oportuno. Mientras tanto una vecina lo observaba, acodada a su balcón. En ese momento llegó el doctor Pi. 

--Deje ese fuego ahora; hay cosas más importantes que hacer. Póngase la capa y salgamos. No olvide llevar el Cáliz de los Borgoñones. Invitaremos a su vecina. Nos será útil. 

Los tres se confundieron entre los enmascarados de la calle. El doctor Pi, que parecía aún más alto con su sombrero de copa, iba abriendo camino entre la multitud. Carlos, abrazado a su vecina, procuraba no perderlo de vista. 

--¡Doctor, Edgar nos espera en la torre!-- gritó Carlos. 

--Se equivoca, amigo, ya se encuentra en el aeropuerto. 

Entraron a descansar un rato a un café. 

--Era lo que me suponía --dijo el doctor Pi--. Nos han descubierto. Pero aún estamos a tiempo para despistarlos: oculte el Cáliz bajo su capa y huya con su vecina. 

- . - . - 

EDGAR BAYLEY. Antología poética / Selección y prólogo de Jorge Aulicino. FCE. CABA, 2015. Pág. 254. 

domingo, 4 de febrero de 2018

Un poema de Rodolfo Alonso

Rodolfo Alonso

HOMBRE AL AGUA 

Maneras de vivir 
maneras de morir 

Para volver a empezar 
para volver 
hace falta muy poco 

Una palabra 
un gesto 

- . - . - 

RODOLFO ALONSO. El uso de la palabra / Poesía reunida 1956 - 1983. Eduvim. Villa María (Córdoba), 2017. Pág. 171. 

jueves, 25 de enero de 2018

Un poema de Rodolfo Alonso

Rodolfo Alonso

CEBOLLAS DE MAIMARÁ 

Mano de indio 
/ mano 
de tiempo atrás 

Mano coya 
que corriges la piedra 
el agua el surco 
en el viento y la lluvia 

El esplendor del fruto 
te consagra 

Mano de hermano 
limpia 
oscura 

- . - . - 

RODOLFO ALONSO. El uso de la palabra. Poesía reunida 1956 - 1983. eduvim. Villa María (Córdoba), 2017. Pág. 502. 

lunes, 8 de enero de 2018

Un poema de Hugo Gola

Hugo Gola

2 

Y sin embargo 
para algo sirve todo 
has nacido 
tal vez 
por un acto de amor 
y tu tarea 
quizá consista 
en repetir ese acto 
aunque no sepas muy bien 
para qué sirve todo 

- . - . - 

HUGO GOLA. Filtraciones. FCE. México D. F., 2004. Pág. 125. 

martes, 12 de diciembre de 2017

Un poema de Hugo Gola

Hugo Gola

Un pocillo vacío 
sobre la mesa limpia de vidrio 

contuvo café 
y ahora vacío 
aguarda impasible 

contuvo 
un líquido 
negro y caliente 
ahora vibra 
vacío 
sobre la mesa 
de vidrio 

- . - . - 

HUGO GOLA. Filtraciones. Poemas reunidos. Prólogo de Juan José Saer. FCE. México D. F., 2004. Pág. 331. 

domingo, 3 de diciembre de 2017

Un poema de Arturo Carrera

Arturo Carrera

CARPE DIEM 

Primero el casco. 
Encerrar tu cráneo en el más puro deseo. 
Subir a la moto. 
Aferrarte al viento. 

Y con los brazos apretar contra el pecho la espalda 
que hasta ayer le sonreía al olvido. 

- . - . - 

ARTURO CARRERA. Vigilámbulo. Poesía reunida. Volumen I. Edición al cuidado de Teresa Arijón. Prólogo de Sergio Chejfec. Adriana Hidalgo editora. Buenos Aires, 2014. Pág. 503. 

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Un poema de Juan Gelman

Juan Gelman

¿QUÉ SE SABE? 

Del poema, nada. Llega, tiembla 
y raspa un fósforo apagado. 
¿Se le ve algo? Nada. Tiende una 
mano para aferrar 
las olitas de tiempo que pasan 
por la voz de un jilguero. ¿Qué 
agarró? Nada. La 
ave se fue a lo no sonado 
en un cuarto que gira sin 
recordación ni espérames. 
Hay muchos nombres en la lluvia. 
¿Qué sabe el poema? Nada 

- . - . - 

JUAN GELMAN: Mundar. Ed. La Página. Buenos Aires, 2011. Pág. 88. 

sábado, 18 de noviembre de 2017

Un poema de Alfonsina Storni

Alfonsina Storni

ULTRATELÉFONO 

--¿Con Horacio? --Ya sé que en la vejiga 
Tienes ahora un nido de palomas 
Y tu motocicleta de cristales 
Vuela sin hacer ruido por el cielo. 

--¿Papá? --He soñado que tu damajuana 
Está crecida como el Tupungato; 
Aún contiene tu cólera y mis versos. 
Echa una gota. Gracias. Ya estoy buena. 

Iré a veros muy pronto; recibidme 
Con aquel sapo que maté en la quinta 
De San Juan ¡pobre sapo! y a pedradas. 

Miraba como buey y mis dos primos 
lo remataron; luego con sartenes 
Funeral tuvo; y rosas lo seguían. 

- . - . - 

ALFONSINA STORNI: Obras completas / Poesía. S. E. L. A. Argentina, 1984. Pág. 312. 

jueves, 19 de octubre de 2017

Un poema de Laura Pratto

Laura Pratto

Hablada lentamente 
la propia lengua parece ajena 
ánima neutral 
no hay combate 
cuando soy clara 
claro que no soy yo. 

- . - . - 

LAURA PRATTO. En Poetas argentinas (1961-1980). Selección y prólogo de Andi Nachon. Ediciones del Dock. Colección Pez Náufrago. Buenos Aires, 2007. Pág. 231.