domingo, 29 de enero de 2017

Un poema de Eugenio De Signoribus

Eugenio de Signoribus

(la demente) 

la noche avanza y de los pozos sube 
un silencio ordenador, primer nacido, 

y el cielo que se abre está pespuntado 
por la mirada fulgente de los niños... 

(la atontada vigilia se detiene 
entre libros gastados y cuadernos amarillos 

y sobre las cunas del rostro los destila 
hasta que la amarga boca no desvaría) 

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EUGENIO DE SIGNORIBUS. En Hablar de poesía n° 34. Versión de Narciso Nulli. Alción Editora. Córdoba (Argentina), 2016. Pág 275.

martes, 10 de enero de 2017

Un poema de Kobayashi Issa


Al Fuji subes 
despacio --pero subes, 
caracolito. 

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KOBAYASHI ISSA. Versión de Octavio Paz. Tomado de Octavio Paz: Obras Completas VII, Obra Poética. FCE. México D. F., 2014. Pág. 1142. 

lunes, 9 de enero de 2017

Un poema de Vallana


RETÓRICA 

La belleza no está 
en lo que dicen las palabras 
sino en lo que, sin decirlo, dicen: 
no desnudos sino a través del velo 
son deseables los senos. 

- . - . - 

VALLANA. Versión de Octavio Paz, a partir de otras traducciones. En Octavio Paz, Obras Completas VII, Obra Poética. FCE. México D. F. 2014. Pág. 1068. 

lunes, 2 de enero de 2017

Un poema de Esteban Moore


TATA 
aquí 
hubo muerte 
y 
mucho más 
sí mucho más 
después 
de 
sí 
lo 
peor 
de 
lo 
peor 
sí 
después 
de 
así es 
TATA 
aquí 
hay muertos 
muchos 
muchos muertos 
y ningún cuerpo 
/ ningún 
cuerpo 
NINGÚN CUERPO NINGÚN CUERPO 
NINGÚN CUERPO 
NINGÚN CUERPO 
NINGÚN CUERPO 
NINGÚN 
NINGÚ 
NING 
NIN 
NI 
N 
............................................ 

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ESTEBAN MOORE. Poemas (1982-2007). Prólogo de Leandro Calle. Alción Editora. Córdoba, 2015. Pp. 153-154.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Un poema de William Carlos Williams

William Carlos Williams

UNA NEGRA 

con su manojo de maravillas 
/ envueltas 
// en un viejo periódico: 
Las lleva en alto, 
/ la cabeza descubierta, 
// la mole 
de sus muslos 
/ la hace contonearse 
// mientras avanza 
mirando 
/ las vitrinas de las tiendas 
Qué es 
/ si no es un embajador 
// de otro mundo 
un mundo de lindas maravillas 
/ de matices dobles 
que ella anuncia 
/ sin saber lo que hace 
// sino 
que camina las calles 
/ con las flores en alto 
como una antorcha 
/ tan temprano en la mañana 

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WILLIAM CARLOS WILLIAMS. Versión de OCTAVIO PAZ. En Octavio Paz: Obras Completas VII: Obra Poética. FCE. 2014, México D. F. Pp. 938-939. 

viernes, 23 de diciembre de 2016

Un poema de J. V. Foix

J. V. Foix

Los partidarios del Sol se reunían en el Pradillo, a la hora del alba; sus adversarios del Refugio, salían tan sólo cuando había luna y, en tiempo de luna nueva, se recluían en antros ignorados. Cada cofradía tenía su bandera y cada uno de los hermanos exhibía símbolos adecuados a su ortodoxia, transcritos en colores alusivos en los carteles sostenidos por un tronco cuya altura aumentaba de día en día, en la mutua rivalidad. Me hice cofrade del Pradillo y desde la aurora hasta el crepúsculo paseaba por montes y playas mi pancarta, más alta que ninguna, en la que había pintado un gavilán coronado de girasoles. Los del Pradillo nutrían con trigos y frutos brillantes a los Menesterosos Informados, los del Refugio les proveían de carbones y betunes. Todo el mundo, en el pueblo, había escogido su facción e inflamaba el Conflicto. Los bandos se enfrentaban con invulnerable gravedad: un joven del Pradillo no se casaba con una muchacha del Refugio ni, a la inversa, ninguna refugiada habría coqueteado con uno del Pradillo. Belicosos, unos y otros constantemente lanzábamos piedras, con las hondas, los los arenales y eras, y quien ganaba un trofeo al adversario lo ofrecía inmediatamente a Santa Tecla, y los suyos le coronaban. Si los del Pradillo proclamaban que entrar en el Sol era ser luz en lo eterno, los del Refugio replicaban que se sumergían, con placer, en la perennidad de la muerte. Si aquellos se alababan de yacer con mujer joven allá donde brotan fuentes, éstos gozaban de yacer entre humaredas en un ninfeo desalojado. El otro día cuando, en playa abierta y entre dos luces, íbamos a combatir, por el lado de las Islas apareció una multitud de barcas de pesca, forasteras. Anclaron delante de nosotros y sus tripulantes amarraron, rápidos y callados, y después de meter sus temibles cuchillos en fundas de cuero, izaron, negros, sus aparejos en los palos y nos miraron desconfiados. Llevados por la fe, treparon, en hilera, a las naves, descargaron cajas y más cajas de pescado de mirada melancólica y, con gestos intimidantes, obligaron a los del Refugio a cargárselas sobre la cabeza y a llevarlas, por la Ribera, sin descanso. Vagabundos, no se atrevieron ni a lloriquear. Nosotros, libertos, les acompañamos al ritmo de las carracas pascuales y antes de llegar a la Morisca, entraron en el Túnel, por donde desaparecieron, asexuados, para siempre. Los forasteros de cara rústica, zarparon, oscurecidos por sus aparejos; nosotros nos fuimos a la destilería a oler los mostos y tiramos las hondas en la cuba de las trías. Desde ayer en los tejados y balcones de la Villa, en la punta del Baluarte y en la cima del campanario ondea un pendón único, colorado, con la imagen del Sol y sus atributos viriles. 

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J. V. FOIX. Antología. Texto bilingüe. Prólogo y traducción: Enrique Badosa. Plaza & Janés Editores. Barcelona, 1988. Pp. 206-209. 

sábado, 17 de diciembre de 2016

Un poema de Octavio Paz

Octavio Paz

DURACIÓN (VI) 

Te hablaré un lenguaje de piedra 
(respondes con un monosílabo verde) 
Te hablaré un lenguaje de nieve 
(respondes con un abanico de abejas) 
Te hablaré un lenguaje de agua 
(respondes con una canoa de relámpagos) 
Te hablaré un lenguaje de sangre 
(respondes con una torre de pájaros) 

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OCTAVIO PAZ. Obras completas. VII: Obra poética. FCE. México D. F., 2014. Pág. 315.