sábado, 23 de enero de 2021

Un poema de Francisco de Quevedo y Villegas

Francisco de Quevedo y Villegas 

A LA SOBERBIA Y LA HUMILDAD REFIÉRESE LO QUE DIOS HIZO CON ENTRAMBOS EN LO MENOS Y LO MÁS Y EN SÍ COMO HOMBRE Y DIOS, EFECTOS DE LA HUMILDAD DE LA SOBERBIA, VERIFICADOS EN LA VIDA DE NUESTRO REDENTOR 

Tus decretos, Señor, altos y eternos, 
supieron fabricar enamorados 
de nada tantos cielos, y enojados 
hicieron de los ángeles infiernos. 

El polvo de que tú quisiste hacernos 
advertidos nos tiene, y castigados, 
y tus años viviste despreciados, 
más solos y más pobres los más tiernos. 

Cuando naciste, humilde te llevaron 
mirra los reyes; mueres rey, y luego 
el tributo te vuelven en bebida. 

Para morir, Señor, te coronaron, 
hallas muerte en palacio, guerra y fuego, 
y en el pesebre reyes, paz y vida. 

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FRANCISCO DE QUEVEDO Y VILLEGAS. Obras completas. Tomo II: Obras en verso. Estudio preliminar, edición y notas de Felicidad Buendía. Aguilar. Madrid, 6ta. edición 1967. Pág. 83. 

viernes, 15 de enero de 2021

Un poema de José Luis Hidalgo

José Luis Hidalgo 

GALLO 

El gallo rojo que al parirse el día 
alza violentamente su cresta breve como una herida, 
escupe sobre el cielo esa nube de sangre 
que luego los poetas en sus poemas cantan. 

Olvida los poetas y canta como siempre, 
abre como un otoño tu gran pico amarillo, 
tu duro pico hermano del espolón triunfante 
que de la piedra arranca su corazón de hueso. 

Despierta así, gritando, sin que nadie te estorbe, 
desperezando el día de somnolientos ojos, 
cansado de esta noche en que los hombres, tristes, 
contemplaban la luna como a un dios olvidado. 

Canta, canta y olvídame aunque te estoy cantando, 
ronco poeta humano que no puede entenderte. 
Canta sin miedo, libre, sin ritmo y sin palabras 
mientras se funde el día en su celeste fragua. 

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CUATRO POETAS DE HOY / José Luis Hidalgo / Gabriel Celaya / Blas de Otero / José Hierro. Selección y notas por María de Gracia Ifach. Taurus. Madrid, quinta ed.: 1981. Pág. 22. 

domingo, 3 de enero de 2021

Un poema de Carlos Busignani


EL DESIERTO 

Demencia ardiente del desierto, 
aquí donde estoy 
escurriéndome entre las rocas, 
en la marea brusca del sueño, 
en el agónico filo del sendero. 
Agua de rocas, 
imprecaciones del viento 
y la arena que enturbia, 
reverberando en los párpados 
el carnívoro éxtasis del desierto. 
Más allá de mí, 
más allá del fin, 
la palabra no puede expresar 
las formas sucesivas 
irrumpiendo en los ojos. 
Su condición se ha conmovido, 
no alcanza a comprender 
--obstinado dios que sin pausa nos recrea-- 
esta realidad subrepticia 
devorando el alba 
el jardín y su frescura 
el tiempo y los afectos 
el mismo desierto. 

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CARLOS BUSIGNANI. Poesía reunida / 1984-2004. Del Dock. Buenos Aires, 2004. Pág. 57.